Llámame por tu nombre – Call Me by Your Name (2017) – Crítica

Call Me by Your Name (2017). Un pueblo chico sumergido en un ritmo cansino, una casa grande con pileta, una mucama alma mater, invitados que vienen a divertirse y relajarse. Una familia que, por su actitud, no se sabe si descansa o trabaja, con un hijo que se tira en la cama aburrido mil veces. Parece un enorme homenaje a “La Ciénaga” de Lucrecia Martel.


Pero lejos de la puesta en escena similar a la ópera prima de Martel, en este film corre de fondo una enorme historia de amor (de verano?) , presentada con precisión suiza y calidez mediterranea. Me niego a catalogarla como “cine gay”. El argumento va en el sentido contrario: el amor se presenta universal y espontaneo. Es la naturaleza vs la cultura. El miedo y la fascinación por los descubrimientos sexuales en la adolescencia. Y unos padres que todos quisiéramos tener , funcionando como mecanismo de equilibrio.
Nada tiene desperdicio. El director filmó en 35 mmm y aprovechó hasta los creditos finales y renunció a darle un ritmo cinematográfico. La camara nos prepara para ser testigos de roces sutiles, pequeños besos robados y sonrisas de satisfacción.  El casting es perfecto.

Y este plano y esta linea de diálogo ya le valían la nominación a Mejor Pelicula en los Oscars 2018.

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