Glass (2019) – Crítica

Un bodrio, como fue la primera de la trilogía (“El Protegido”). El episodio final de un proyecto sobrevalorado. No propone nada porque se propone ser una “antipelicula de superheroes que es la gran película de superheroes”,  algo digno de Sheldon Cooper.   Un film de manicomio aburrido donde la cámara se mueve en forma clásica.  Por edición tranquilamente se le puede quitar 1 hora de metraje.

James McAvoy exagerando a La Bestia y cambiando de personalidad 10 veces en la misma toma es un abuso del actor a los espectadores. Bruce Willis inexpresivo y con la barba canosa, está un poco lejos de “El protegido” y mas cerca de “El abuelito”.  Samuel L Jackson , una caricatura de si mismo.

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