Rara. La idea de base es muy buena pero comparada con Interstellar es un desarrollo desprovechado. Una pena porque es evidente la quimica entre Chris Pratt y Jennifer Lawrence.
Entretenida y amena. Clásica en el sentido mas técnico, aunque desarrollando un modo original de tocar un tema que otro cineasta lo hubiera llevado hacia lo oscuro y escabroso.
Desde ese punto de vista, el de la mujer mas importante del mundo en 1963 en su peor momento, Natalie Portman cumple y satisface, aunque lejos de la atrevida interpretación de Black Swan...
Está en las antípodas de La La Land asi que si usted espera musica y ritmo, paciencia a la hora de verla. Basada en una obra teatral cuya adaptación es rígida y no muy cinematógráfica, la película es un tejido minucioso de diálogos.
Casey le hace creer al espectador que el actor de Hollywood no existe, y su lugar ha sido tomado por el personaje. Ben aún no ha logrado la capacidad de su hermano, de transportarnos al alma de un simple plomero que muta su vida 2 veces cuando se cruza con la desgracia. No es ninguna sorpresa el excelente desempeño de Michelle Williams - ya nos tiene acostumbrados - la novedad es Lucas Hedges y su adolescencia a flor de piel, casi una remake del papel de Timothy Hutton en Ordinary People (que le valió un Oscar al Mejor Actor de Reparto)
El mundo no está preparado para comprenderla, como cuando apareció "Encuentros cercanos" o "Interstellar". Porque raya ya en la metafísica, como en "Contact" de Jodie Foster. Un guión que nos hace sentir "preguntas".