Crítica – Terminator: Dark Fate (2019) – La Terminator Feminista y Latina que se ahoga en 1 charco de nostalgia

Luego de 25 años James Cameron recuperó el control de la franquicia original de Terminator. Su objetivo fue claro : back to the basics. Asi que llamó a Linda Hamilton, a Arnold; puso en una coctelera T3, Salvation y Génesis; batió y le salio esta Terminator Latina y Feminista, que chorrea corrección politica y se ahoga en un charco de nostalgia y lugares comunes.

Ponele que Tim Miller, el director, alcanza la altura de Cameron en T2 , con mucha acción vertiginosa, buenas escenas de combate y efectos especiales bien colocados. Pero lamentablemente la historia es siempre la misma: 1) un robot indestructible persigue a los demás personajes, y  tiene que ser robot, no puede ser un “humano mejorado” como Mackenzie Davis o Sam Worthington porque los humanos no son malévolos;  2) siempre habrá fuego porque necesitamos ver bajo la piel del robot su esqueleto metálico; 3) siempre la solución al dilema inicial es muy dificil de conseguir, casi imposible pero… 3) siempre uno de los personajes conoce como terminar todo con un…. 4) un operativo comando final ¿Que cambió esta vez en Dark Fate? Como comienza en Mexico, la película está inundada de latinos, y el “comando” es femenino. La escena del comando femenino comiendo papas fritas arriba de La Bestia (el tren de carga que corre por México y que usan los inmigrantes ilegales que desean llegar a Estados Unidos) es antológica. Es la síntesis de la artificialidad post Me Too en la que se sumergen grandes directores y guionistas para que Hollywood siga pagando sus lujosos gastos de mantenimiento. 

El personaje de Arnold en Dark Fate es controvertido: no le aporta nada al argumento pero motiva al espectador. Por suerte le quitaron los chistes.  Mackenzie Davis resulta una buena incorporación gracias a su intenso despliegue físico. Linda Hamilton está solvente pero sospecho que su aparición responde mas al deseo de incluir en la cinta a la “abuela heroina que sabe pegar tiros” ( recuerden que ya hubo un “abuelo”).  No obstante lo mas flojo del reparto es Gabriel Luna como el Super Terminator Villano.  No le llega a la suela de los zapatos ni a la robustez de Arnold en los primeros T-800, ni a la mirada fria y calculadora de Robert Patrick en el T-1000.

 

Conclusión: con el carisma y los nombres en la marquesina no alcanza, y ya no sirve volver una y otra vez al momento anterior al Juicio Final. Hubiera sido mucho mas acertado un film sobre los comienzos de la resistencia. Parece que James Cameron no entiende a su criatura y la hace patinar en lecciones al publico sobre la inclusión de las minorías étnicas y las mujeres en una hecatombe.

 

 

 

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